domingo, 20 de agosto de 2017
 
 
 
 
 
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La República          

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El concepto de República es sin duda uno de los más complejos y trascendentes en la historia del pensamiento político, y esa complejidad responde principalmente a las transformaciones que ha sufrido su significado y los contenidos específicos que se asocian al término. La República es literalmente la cosa Pública (Res Pública) y en sus orígenes no designaba como tal una forma democrática de gobierno con la que suele asociársele hoy día, sino que designaba entre los romanos al Estado en su conjunto y en su  dimensión formal.

Es debido a la complejidad del tema que la Dra. Ikram Antaki inaugura su explicación sobre éste con algunas aclaraciones y matices sobre el termino y ofrece una definición de mínimos; es decir, una en la cual no se adscriben a la noción de República mayores contenidos sobre el régimen o tipo de gobierno sino únicamente las características esenciales de la idea republicana. Y esa es la de un Estado regido por leyes surgidas de la voluntad del pueblo soberano. Dado que en un origen la república suponía exclusivamente la abolición de un poder monárquico y autoritario, la concepción antigua sobre la república constituye sólo un primer momento en el pensamiento republicano que iría evolucionando hacia una concepción de la república como un proyecto y una cultura encarnada en la voluntad de construir una sociedad organizada racionalmente sobre el principio de la igualdad jurídica de los ciudadanos, quienes participan de tal forma en la materialización de ese ideal. La república supone entonces la idea de una soberanía no localizada en una sola fuente de poder sino ejercida en nombre del pueblo a través de poderes instaurados y delimitados en sus funciones. En ese sentido, la república es incompatible con la idea de de democracia directa puesto que la república entraña el ideal de una soberanía popular ejercida por representantes designados y preparados para las funciones de gobierno.

 La exposición de Antaki prosigue con algunas reflexiones puntuales sobre la reciente descomposición de la idea de República y de su arraigo en el imaginario colectivo al haber sido paulatinamente opacada por la idea de democracia que es en realidad un mero ordenamiento de procedimientos, un “¿cómo?” y no un “¿Qué?” como el proyecto que encarna la república. La democracia es un mecanismo procesal que permite resolver el problema sobre la forma de reglar la competencia y el acceso al poder en tanto que la república entraña una concepción global sobre el tipo de comunidad anhelada y de los valores culturales que actualizan tal visión. Y es que la idea de república actual esta cargada del espíritu ilustrado de elevar la conciencia y alcanzar un genuino progreso social a través de la difusión del conocimiento y la razón. Por ello, la educación laica es el pilar fundamental de la república, pues en ella se socializa la diversidad y se hace posibles igualar a los individuos al instruirlos como ciudadanos regidos por un marco común de reconocimiento y diálogo que hace relativas las diferencias, particularmente aquellas que son usualmente consideradas inconmensurables entre sí, como las diferencias étnicas o religiosas, al integrarlas dentro de la noción de ciudadanía. La escuela establece las condiciones para una convivencia pacífica entre sujetos diferentes y en ocasiones antagónicos al ser un espacio para el libre intercambio de ideas tendientes a generar un lenguaje común, en cuya existencia pueden todos encontrarse interpelados. Al enseñar y reforzar la dimensión del espacio público, el Ágora de los griegos, donde los intereses de todos los miembros de una comunidad pueden confluir y en donde el consenso representado por esa noción de interés general trasciende la esfera de intereses particulares de los individuos, la escuela representa la condición necesaria para fincar la cultura cívica de la cual se nutre y depende la República. Por ello dice Ikram Antaki que “la República es una cultura política plena pero una forma política vacía”, puesto que es ante todo visión de un proyecto de convivencia social abierto y dinámico.

 La exposición analiza las causas del crepúsculo de la república actualmente y ofrece fecundas reflexiones sobre las formas en que podemos revitalizar nuevamente el proyecto republicano mediante la comprensión de los fenómenos que han dado forma y desgaste a la idea republicana. Para ello, la autora ofrece profundos análisis comparados sobre algunas de las principales repúblicas que han existido en la historia (Roma, Venecia, Florencia, Países Bajos, Inglaterra y EUA) y permite con ello identificar los componentes esenciales de la misma, así como los requisitos institucionales y culturales requeridos para la existencia plena y efectiva de la República.    

 

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miguel_lechon La República 1 35.00 28/10/2011
hjca4612@yahoo.com.mx La República 1 35.00 07/08/2011

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