domingo, 22 de octubre de 2017
 
 
 
 
 
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Vladimir Jankelevich          

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Precio de venta: $35.00


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En esta apasionada exposición sobre uno de los personajes más emblemáticos de la lucha contra la irracionalidad y el mal del siglo XX, la Dra. Ikram Antaki nos conduce a través de un riguroso, y cálido a la vez, recorrido biográfico e intelectual de Vladimir Jankelevich. Músico y filósofo, este hombre nacido en 1903 es presentado como una figura ajena a todo sistema académico o doctrinario. Fervoroso seguidor de autores como Simmel y Bergson, con quien mantuvo una nutrida correspondencia de la cual ha sido publicado un libro. Amante del piano y de la literatura rusa de Tolstoi, Jankelevich ofrece una inusual confluencia de intereses y apetitos intelectuales que concurren todos en su mismo y fervoroso esfuerzo ético y racional de conducir su vida de forma ejemplar y adherida a su visión del hombre como un agente moral.

La Dra. Antaki procura mantener un equilibrio entre la presentación del intelectual y sus aportaciones teóricas y el individuo desgarrado por el problema concreto del mal y la experiencia del holocausto judío. Su reflexión sobre el problema de la moral lo lleva a considerar que en la experiencia cotidiana, la conciencia y el espíritu desbordan los marcos de la acción, y por tanto, el progreso de la conciencia se gesta en la reflexión limítrofe o de los confines heredados del saber humano. Algunas de las principales obras del filósofo francés mencionadas por la Dra. Antaki en su exposición son  “La Mala Conciencia”, en la cual explora la condición moral positiva del hombre y reniega categóricamente de la moral del arrepentimiento. Otra más es “El Tratado de las Virtudes” considerada por muchos como la máxima obra de Jankelevich y por lo cual recibe una consideración especial en la exposición de Antaki. Publicada en 1939, en esta  obra se manifiesta una lúcida exploración que incorpora elementos de Neoplatonismo, la mística de los padres de la Iglesia así como elementos de la ética de Kant sobre la voluntad que actúa. Algunos años antes, en 1934, Jankelevich había iniciado su activismo político al incorporarse al Frente popular en Francia ante la amenaza del fascismo, fenómeno que afectaría sensiblemente su vida y su pensamiento.

La experiencia de la guerra transformo radicalmente a Jankelevich, quién durante este periodo sufrió directamente la exclusión al haber sido despedido como catedrático en Lille, Francia, por su ascendencia extranjera. En 1955 publicó “Lo imprescriptible”, obra en la cual teoriza sobre los crímenes contra la humanidad, los cuales considera como imprescriptibles en tanto que son crímenes ontológicos, ya que buscaban erradicar de raíz y suprimir la condición humana del otro. Jankelevich consideraba que las generaciones subsecuentes a la segunda guerra mundial tenemos una obligación con la memoria histórica y con la muerte absurda de las víctimas. Por ello, la condena de los actos genocidas no puede jamás claudicar o prescribir; y es que la condena activa del significado atroz de éstos actos se inscribe dentro de las obligaciones de todo individuo consciente en su calidad de agente moral, concepción básica y muy cara para él dado que de esta parte su ética.

Otra importante obra comentada por Antaki es “El perdón”, publicada en 1967 y en la cual establece una posición fuerte y sistemática contra la banalización del mal. El interés intelectual de este hombre abarco temas tan diversos como los referidos a la música y algunos compositores franceses como Debussy, hasta temas como la nostalgia, el cinismo y la ironía. Pensador de la ética, la muerte, el mal, lo inefable, lo efímero, la indignación moral y el tiempo social, Jankelevich es considerado, por esta amplitud de miras, un pensador fuera de serie según lo define Antaki.

 

Jankelevich cultivó en su vida una actitud retraída y solitaria, detestaba las modas y advertía enfáticamente contra la estatización de la política, la guerra y el destino humano, pues ello distorsiona la virtud y el eje activo de la conducta humana que es el de buscar y hacer el bien. Para él, la exigencia moral se encuentra por encima de toda simplificación estética de los grandes fenómenos históricos y sociales.

La presente exposición resalta la alegría melancólica del personaje y su coherencia e integridad total con las causas que animaron su vida académica y personal. Su vida refleja en todo momento las posiciones éticas que defendía y sirve a las nuevas generaciones como un ejemplo latente de una vida enclavada en el compromiso activo con la ética y la agencia indeclinable del bien, como única vía para afirmarnos plenamente como sujetos racionales.       

Comprador Producto & Opción Cantidad Pagado Fecha
Pedro Hoth Vladimir Jankelevich 1 35.00 29/12/2013
Pedro Hoth Vladimir Jankelevich 1 35.00 29/12/2013
camino Vladimir Jankelevich 1 35.00 18/01/2013
juan ignacio Vladimir Jankelevich 1 35.00 15/12/2012
gtaboada Vladimir Jankelevich 1 35.00 10/05/2012
discipulo Vladimir Jankelevich 1 35.00 22/08/2011
domingo Vladimir Jankelevich 1 35.00 16/08/2011
domingo Vladimir Jankelevich 1 35.00 16/08/2011

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