viernes, 28 de abril de 2017
 
 
 
 
 
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La Ironía          

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La ironía es, como nos explica la Dra. Ikram Antaki, una actividad espiritual infinita mediante la cual aprendemos a mirar con serenidad nuestra condición humana. Y es a través de esta actitud de prudente distanciamiento que logramos hacer de nosotros mismos un objeto de reflexión riguroso y abierto. En esta amplia y rigurosa investigación, la Dra. Antaki nos presenta el significado profundo y las derivaciones prácticas de esta disposición humana fundamental que es la ironía: una herramienta del espíritu para dispensar la tragedia y el absurdo del mundo, al desarrollar con ella una cierta prudencia egoísta que inmuniza contra la exaltación provocadora y caprichosa del acontecer cotidiano. Lo cual permite al hombre aligerar la severidad y gravedad de la vida.  

La exposición inicia con la introducción de la correlación existente entre la ironía, la comedia y el arte en tanto que todas estas formas de expresión del espíritu humano nacen primero que nada del ocio y son posibles mediante el relajamiento de la urgencia vital. Pero a diferencia del arte y la comedia, la ironía es moral y dura, lo cual la aleja de estas dos otras formas. La ironía juega y provoca el peligro con la conciencia de su propia pequeñez e importancia relativa infundiéndole una sensibilidad osada y venturosa.

La exposición presenta a Sócrates, padre de la ironía como un hombre cuya aguda actitud de interrogación sacudía las buenas conciencias y axiomas sociales de los atenienses, interrumpiendo el flujo de la percepción y valoración tradicional de las cosas. Su cuestionamiento empujaba al límite las concepciones sostenidas y desenmascaraba con ello la futilidad y las falacias encubiertas detrás de las verdades consagradas por los hombres. Es en ese sentido también que Antaki habla de él como un sofista que se burlo y busco derrotar al sofismo.

Sócrates inauguro con su disposición reflexiva un proceso de cuestionamiento del cómodo reposo y la seguridad de una vida social entregada a  valores y verdades sacralizados por la fuerza de la tradición y las opiniones de los hombres. La interrogación socrática trabaja en elucidar las aporías del pensamiento al llevar a sus límites sus razonamientos y verificar la inconsistencia de las valoraciones comunes una vez que sus consecuencias últimas son deducidas. Por ello, la ironía socrática obliga a la autorreflexión y a la mirada introspectiva que desinfla las nociones autocomplacientes del hombre y los errores más arraigados y queridos por estos; con lo cual, la ironía de Sócrates incomoda a la comunidad y se hace peligroso e indeseable para ella. Antaki nos muestra como aún en su muerte, Sócrates sostuvo una actitud irónica y con ella venga su injusto asesinato, al legarnos la vergüenza y la inquietud que el significado de su muerte aún transmite.

La exposición de Antaki presenta también a Diógenes, máximo exponente de una actitud a veces confundida con la ironía que es el cinismo; el cual es una combinación de una ironía extrema con un moralismo decepcionado, pero que no es tampoco el sarcasmo o el pragmatismo sin escrúpulos como en ocasiones se le presenta. El cinismo entraña un rechazo profundo por las convenciones sociales y es desdeñoso de la gloria mundana al considerarla banal y rehusar la futilidad de su aspiración. Por su parte, la ironía introduce el relieve de la perspectiva al despegarse de la vida palpitante y asumir una distancia crítica, reflexiva e irreverente. La ironía rehúye de la gravedad y el exceso de seriedad puesto que estas son señales de desconocimiento de la pequeñez e importancia relativa del hombre. La ironía nos recuerda que la seriedad es un efecto de la relación del hombre con las cosas y el mundo, mas no de las cosas mismas y que, más aún, el conjunto no es serio nunca.      

La actitud irónica se nutre de la humildad en el reconocimiento de nuestra ignorancia y de una peculiar alegría melancólica que nos inspira la comprensión de nuestra posición relativa frente a la alteridad y pluralidad radical del mundo. Con estos elementos, la ironía asume una actitud de sobria y desenfadada interpretación que favorece la más fecunda reflexión humana: aquella que se da en y sobre los confines del saber contemporáneo. La ironía rehúye del fanatismo y la obstinación, al recordarnos constantemente de la inclinación ciega del deseo por su propio querer y gratificación, poniendo así diques a la consecución irreflexiva de nuestros apetitos e impulsos.

Con reflexiones sobre estas cuestiones, la exposición de Ikram Antaki nos permite acercarnos a un flujo fascinante de información y de ideas fecundas para ayudarnos a replantear algunas de nuestras actitudes y formas de interpretación del mundo, animando a la disposición reflexiva y arriesgada que supone la conciencia irónica en el mundo.

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Pedro Hoth La Ironía 1 35.00 29/12/2013
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domingo La Ironía 1 35.00 16/08/2011
domingo La Ironía 1 35.00 16/08/2011
Madejesusa La Ironía 1 35.00 06/08/2011

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